El Concurso de Persona Física

¿Puede presentar concurso cualquier persona física?

Sí. Todas las personas físicas, sea cual sea su situación personal o profesional pueden presentar concurso de acreedores: profesionales y autónomos; empresari@s individuales; personas que tengan trabajo o que estén buscando empleo; administradores de sociedades que avalaron personalmente las deudas de su sociedad (pólizas de crédito y prestamos) y que a pesar de que la sociedad haya presentado concurso las entidades bancarias y financieras les reclaman a ellos el pago (porque con su aval convirtieron la inicial responsabilidad limitada de la sociedad persona jurídica, en una responsabilidad ilimitada de persona física), también los cónyuges y los avalistas de éstos administradores, etcétera.

Si una persona física tiene deudas que no puede pagar en los plazos convenidos, tiene derecho a solicitar una mediación con sus acreedores y si no se llega a ningún acuerdo, se presenta concurso de acreedores (se llama concurso consecutivo).

¿Qué es un concurso de persona física?

En un artículo anterior explicábamos el “concurso de acreedores”, que fue pensado en su inicio para las sociedades mercantiles. La Ley concursal (Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal) que derogó el antiguo Código de Comercio, debía permitir que también fueran aplicables a los profesionales y autónomos que como empresarios tuvieran que presentar concurso de acreedores. No obstante, es la Ley de la segunda oportunidad (Ley 25/2015, de 28 de julio, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social) la que ha introducido los artículos 242 y 242 bis en la Ley concursal, posibilitando que todas las personas físicas (sin excepción) puedan tramitar el concurso de su situación económica: su propio concurso de acreedores.

La finalidad que persigue la Ley es permitir que una persona física, , tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una deuda que nunca podrá satisfacer, cuyo origen puede ser un fracaso económico empresarial o personal. Mediante este proceso se posibilita dejar de aplicar el articulo 1911 del Código Civil, que establece la responsabilidad patrimonial universal, es decir la responsabilidad ilimitada, para que esa persona tenga un incentivo en volver a trabajar, en rehacer su vida, en volver a la normalidad, en volver a crear empleo acometiendo y arriesgándose en nuevas iniciativas profesionales o empresariales.

El mecanismo previsto contempla dos fases consecutivas: una mediación concursal extrajudicial (que pretende substituir a la fase común de los concursos, es la fase en la que se decide el importe de los créditos (su cuantificación) y su clasificación entre los diversos grupos que ya vimos anteriormente (su calificación) y si no prospera esa mediación se inicia la fase judicial con una demanda que obligatoriamente tiene como finalidad liquidar los bienes del concursado para, finalmente, permitir la exoneración del pasivo insatisfecho.

¿Cómo se tramita la mediación concursal?

En primer lugar, para las personas físicas no empresarias, se tiene que acudir al Notario para que nombre un mediador concursal, de la lista de mediadores habilitados; en cambio, para las personas físicas empresarias, deben acudir al Registrador Mercantil para que efectúe ese nombramiento.

Aceptado el cargo por el mediador, procederá a convocar una reunión con todos los acreedores de esa persona, para presentarles un Acuerdo Extrajudicial de Pagos y un plan de viabilidad que permita lograr una quita de la deuda, una espera para el cobro o ambas a la vez (que suele ser lo más frecuente). Si los acreedores convocados no aprueban el acuerdo presentado y no se llega a ningún otro acuerdo, se deberá presentar la demanda judicial.

Ya vimos que la Ley Concursal obliga a que en caso de insolvencia se presente una demanda judicial que permita reunir a todos los acreedores del deudor , y con los ingresos que se obtengan de la liquidación de sus bienes, poder pagar a cada uno la misma parte proporcional del importe de su deuda.

¿Cómo y dónde se tramita la demanda judicial?

Para la tramitación de la demanda posterior a la fase de mediación de los concursos de empresarios (personas físicas) es competente el Juzgado Mercantil de la provincia del domicilio del deudor concursado. Para conocer los concursos de personas físicas no empresarias, es competente el Juzgado de Primera Instancia del partido judicial del domicilio del deudor concursado. En ambos casos el Juzgado nombrará un Administrador Concursal que ayudará al juez en todas las cuestiones que se susciten; normalmente será el mismo mediador concursal que ha intervenido en la fase de mediación.

La demanda tiene que determinar las causas de la situación de insolvencia, presentar toda la documentación requerida, identificar toda la masa activa (los activos, los bienes y derechos) y toda la masa pasiva (los pasivos, los acreedores).

¿Cómo se consigue el beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI)?

Con el importe obtenido con la venta de los bienes y los activos de la persona concursada se pagan primero todos los créditos contra la masa y luego los créditos concursales siguiendo el orden de los cuatro grupos; dentro de cada grupo se paga a prorrata (pars conditio creditorum).

Es el modo de pagar las deudas hasta donde se pueda con los bienes que tenga cada uno: se liquidan los bienes y se paga hasta donde alcance y las deudas que queden impagadas se les perdonan, siempre que se cumplan unos requisitos legales que establece el artículo 178 bis de la Ley Concursal. Básicamente, que el deudor lo sea de buena fe, que no haya sido declarado culpable de la situación de insolvencia, que haya celebrado el acuerdo extrajudicial de pagos (la mediación concursal que hemos visto al principio) y finalmente, que haya pagado los créditos contra la masa y los privilegiados o bien, en su defecto: que acepte un plan de pagos, que no haya usado este beneficio en los últimos 10 años, que no haya rechazado una oferta de empleo adecuada a su capacidad.

Este sistema que existe en todos los países de la UE, es cada vez más conocido y utilizado, a pesar de que la ley de la segunda oportunidad (así es como se la conoce) ya tiene unos años y se hace muy poca publicidad de este derecho.

Consulta con un abogado, experto en derecho concursal civil y mercantil, si cumples los requisitos para poder conseguir el pago de las deudas con los bienes que tengas y beneficiarte de la segunda oportunidad para empezar de nuevo sin deudas.

Albert Torra i Juanola

Abogado

 

2018-04-26T09:26:49+00:00 2018/04/26|Legal|0 Comentarios

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